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The Dark Knight

Category : Películas

Cuando ví esta película se me ocurrió una pregunta: como se escribe y se dirige una gran escena, de esas que instantáneamente entran en la historia del cine?. Esas escenas que obligadamente pasan a estar en todos los ránkings de “grandes momentos”, en todas las recopilaciones,  en el gusto colectivo, en la memoria de la gente. Don Corleone atendiendo a sus súbditos el día de la boda de su hija. Clarice Starling viendo por primera vez al doctor Hannibal Lecter detrás del vidrio. El niño estelar que nos mira y nos reconoce desde el espacio. King Kong cayendo desde el Empire State. Regan McNeil diciéndole al padre Karras: “es un excelente día para un exorcismo…”

El Guasón entrando en una reunión de delincuentes, presentándose ante ellos con un truco de magia hecho con un lápiz. Una de las figuras del mito es la negación de su historia, aunque tengamos delante de los ojos el hecho mítico en sí, nunca sabremos cuales fueron las causas que lo pusieron en ese lugar.

“Batman el Caballero de la Noche” se volvió automáticamente parte de la historia mítica del cine y en el corazón de ese mito está el guasón creado por Heath Ledger. Todo lo que se dijo sobre esta película fue cierto y mentira a la vez: al final lo único que le hace justicia es sentarse a verla, lo cual reafirma el postulado de que el cine nunca es un texto sino una experiencia.

Por dónde empezar?. La resonancia con el momento que vive el mundo es demasiado fuerte para obviarla. Todos los artificios de las películas basadas en cómics han sido deliberadamente removidos en ésta. El mensaje parece decirnos que todos somos medios tránsfugas o un poco enfermos. La diferencia entre el sociópata y el benefactor no es más que una acumulación de circunstancias al azar, cada uno hace lo que mejor puede según lo que le tocó en suerte. Por eso es que, como dijo Roger Ebert, Batman ya no es un personaje de cómic. Esta película se ha convertido en una lectura comprometida de un momento social, con sus incomprensibles conductas humanas. No es una historia sobre el bien y el mal sino sobre la trastienda del bien y del mal. Y resulta que los dos tienen los mismos orígenes.

En esta película no hay héroe ni villano, tanto Batman  como el Guasón son dos criaturas desesperadas. Uno por no poder transgredir los límites que se autoimpuso, el otro por no poder  siquiera ponerse algún límite. Además el Guasón no es un villano, ni un mal tipo ni un ángel caído. Es sencillamente, un monstruo.

Cuando dice: “soy como un perro que persigue autos, pero no se que haría si alguna vez alcanzo alguno” no es más que el reflejo de la futilidad de la mayoría de las cosas que perseguimos en la vida.

Como se logra un personaje así es también parte del misterio, en definitiva la significación última del mito es, por definición, inalcanzable.

En definitiva, si las comparaciones son odiosas pero necesarias, y si los géneros narrativos son un reflejo fiel de lo que pasa con el momento del mundo y la cultura, éste es el Batman modelo 2008. En la era del hiperterror, de la criminalidad como parte del estado, de los políticos que no tienen dos caras sino mil, donde el héroe nacional de hoy será el paria político de mañana; la anarquía insana del Guasón, el sospechoso idealismo cívico de Harvey Dent y el compromiso social insostenible de Batman encajan con lo que vemos todos los días en estos tiempos .

La mayoría de las películas tienen personajes que no pueden siquiera despegar del papel en el que fueron escritos. “Batman el Caballero de la Noche” ha  trascendido con creces esa imposibilidad, ha disparado sin piedad a sus personajes, incrustándolos en el seno mismo de la industria cultural. Si esto es bueno o malo no lo sé, pero es vivificante la sensación de que el cine puede conciliar tareas tan impensadas como la reflexión, el deleite y el entretenimento. La industria de la música no es más que un remanido intento por recuperar la mística de las revoluciones del rock, con un nivel de puerilidad que avergüenza hasta el más obtuso. La televisión es un espacio sin retorno. Pero esta película, que es sobre una franquicia millonaria, un tanque de estación, un producto del estudio system de Hollywood reafirma, a pesar de todo eso, el poder imbatible del cine para generar ideas.

Entre tanto bicherío 3d con pretensiones artísticas, entre tanta remake indigna de su predecesor, entre tanta puta glorificada como chica moderna-modelo-a-seguir-por-boludas-tercermundistas esta película agarró la dirección contraria y la pegó: recortó figuras de un cómic y les dió volumen con carne humana, su mayor artificio fue el de recrear una realidad que no sólo es posible: es 100% fiel a la realidad que nos espera afuera del cine.

Una experiencia vital, una  excelente película, una fábula clásica, un sermón, un análisis social, un puñado de actuaciones excelentes, una actuación escalofriante, honesta, póstuma y nunca vista, todo eso hay en Batman el Caballero de la Noche.